El aumento de los casos de gripe ha provocado nuevas advertencias por parte de la Organización Mundial de la Salud. Crédito: Hryshchyshen Serhii, Shutterstock
Una nueva cepa de gripe se está abriendo camino en todo el mundo y, si bien no hay motivo inmediato de alarma, la Organización Mundial de la Salud quiere que los gobiernos, los médicos y el público mantengan los ojos abiertos.
En una nueva actualización, la OMS advirtió que los sistemas de vigilancia global están detectando cambios claros en el virus de la influenza, cambios que, según los expertos, conllevan lo que describen como “potencial pandémico”. Eso no significa que una pandemia sea inminente, pero sí significa que el virus está evolucionando de maneras que merecen mucha atención.
Una temporada de gripe que llega temprano y se prolonga más
La gripe estacional es algo que los servicios de salud esperan cada año. Lo que es inusual esta vez es lo desigual que se ha vuelto la ola actual.
En varios países del hemisferio norte, la actividad gripal ha comenzado antes de lo esperado y el número de casos ha aumentado antes que el pico típico del invierno. Otras naciones están experimentando aumentos constantes que aún no han alcanzado niveles epidémicos, pero que aún son más altos de lo normal para este momento de la temporada.
Mientras tanto, partes del hemisferio sur han experimentado temporadas de gripe que se prolongaron mucho más allá de su período habitual: otra señal, según los expertos, de que el patrón de este año no sigue el guión.
La OMS dice que la actividad general todavía se encuentra dentro de lo que normalmente se consideraría un rango estacional. Sin embargo, también ha reconocido «incrementos tempranos y una actividad mayor de lo habitual en esta época del año» en algunas regiones, por lo que las autoridades sanitarias están prestando más atención de lo habitual.
La tensión que impulsa la preocupación
En el centro de la advertencia de la OMS está el creciente predominio de los virus de la influenza A(H3N2). Desde agosto de 2025, un subgrupo particular, conocido como J.2.4.1 o subclado K, se ha estado extendiendo rápidamente por todo el mundo.
Lo que llama la atención de los científicos no es un aumento en la gravedad. Hasta el momento, no hay evidencia de que las personas infectadas con esta cepa estén enfermando más gravemente de lo habitual. En cambio, lo que destaca es la genética del virus.
La OMS dice que estos virus muestran varias mutaciones que los diferencian de otras cepas A(H3N2) circulantes, lo que marca lo que llama un cambio evolutivo notable. En términos sencillos, el virus de la gripe se está adaptando y, cuando eso sucede a gran escala, surgen dudas sobre lo que podría suceder a continuación.
Aquí es donde entra en juego la frase “potencial pandémico”. Refleja la necesidad de vigilancia, no de pánico. Los expertos en salud enfatizan que identificar estos cambios temprano es exactamente cómo se gestionan y contienen los riesgos futuros.
¿Las vacunas actuales todavía nos protegen?
Hay noticias tranquilizadoras en ese frente. Las primeras estimaciones sugieren que las vacunas contra la gripe existentes todavía están haciendo su trabajo cuando se trata de prevenir enfermedades graves e ingresos hospitalarios tanto en adultos como en niños.
Lo que sigue siendo menos claro es cuán efectivos son para detener casos más leves de gripe relacionados con esta cepa en evolución. Aun así, la OMS es clara en su consejo: la vacunación sigue siendo una de las herramientas más eficaces disponibles, especialmente para los adultos mayores, las personas con problemas de salud subyacentes y los trabajadores sanitarios de primera línea.
Entre bastidores, el virus se rastrea a través del Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Influenza de la OMS, una vasta red de más de 160 laboratorios e instituciones en 131 países. Actúa como el sistema mundial de alerta temprana sobre nuevos virus de gripe que podrían representar una amenaza mayor.
Para adelantarse a los acontecimientos, la OMS ha reforzado un amplio plan de preparación. Esto incluye un seguimiento global continuo, la actualización de las recomendaciones de vacunas, el fortalecimiento de la capacidad de los laboratorios, el seguimiento de la resistencia a los antivirales y la mejora de la comunicación a medida que avanza la temporada de gripe.
Por ahora, los funcionarios de salud dicen que no hay necesidad de medidas drásticas. Pero el mensaje es claro: nunca se debe subestimar la gripe.
A medida que el invierno se intensifica en muchas partes del mundo, la OMS dice que continuará monitoreando de cerca las tendencias y actualizará sus directrices si la situación cambia. Es posible que el virus todavía se comporte como la gripe estacional, pero la forma en que está cambiando es suficiente para mantener a los expertos observando atentamente.