Por Casa Kunert
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Volkswagen, el fabricante de automóviles con sede en Wolfsburg, se prepara para una agitación sin precedentes. Según un informe en revista gerente Citando información privilegiada, el director ejecutivo Oliver Blume planea eliminar hasta 100.000 de los aproximadamente 657.000 puestos de trabajo del grupo en todo el mundo. Eso significaría duplicar el objetivo anterior de reducción de empleos: hace sólo unos meses VW anunció planes para eliminar alrededor de 50.000 puestos de trabajo para 2030, una medida que ya se consideró en ese momento como histórica por su escala.
Blume habría presentado ya al consejo el correspondiente plan de reestructuración. Según un segundo informante, el documento clave no contiene deliberadamente ninguna cifra específica para dejar espacio para ajustes adicionales.
Cuatro plantas enfrentan el cierre
Además de los recortes de empleo, a medio plazo también se cerrarán cuatro plantas de producción, según el informe publicado en revista gerente. Las plantas de VW en Hannover, Zwickau y Emden, así como la planta de Audi en Neckarsulm, en el estado federado de Baden-Württemberg, se verían afectadas. Según los planes, la fabricación en estos sitios cesaría una vez que los modelos actualmente construidos allí se eliminen gradualmente. Aún no está claro cómo se podrían aplicar recortes de empleo tan masivos en virtud de la legislación laboral y de negociación colectiva: en Volkswagen, la garantía de empleo se extiende actualmente hasta finales de 2030, y en Audi incluso hasta finales de 2033.
Más allá de los recortes de empleos, el grupo supuestamente está planeando una revisión fundamental de su estructura. Tanto la marca principal Volkswagen como la división de componentes se separarán del grupo y se convertirán en empresas independientes. Siguiendo esta lógica, en el futuro las marcas individuales derivadas podrían comercializarse más fácilmente en el mercado de capitales.
Crisis con una larga historia
Los planes actuales no son un rayo caído del cielo, sino la culminación provisional de una crisis estructural profundamente arraigada. En el primer trimestre de 2026, el beneficio neto del grupo cayó un 28 por ciento hasta 1.560 millones de euros, mientras que los ingresos cayeron un 2 por ciento hasta 75.700 millones de euros.
En aquel momento, el director financiero, Arno Antlitz, hizo una advertencia inusualmente contundente: “Los recortes de costes previstos hasta ahora no son suficientes. Si no lo conseguimos, arriesgamos nuestro futuro”. A esto se suman los aranceles estadounidenses que, según Antlitz, pesan sobre el grupo unos cuatro mil millones de euros al año. Al mismo tiempo, VW vio cómo sus ventas en su mercado único más importante, China, cayeron un 20 por ciento en el primer trimestre, y los fabricantes chinos como BYD no sólo ganaron terreno en casa sino que también avanzaron cada vez más en Europa.