El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha emitido una grave advertencia de que la organización corre el riesgo de un “colapso financiero inminente”, y que el efectivo podría agotarse en julio de 2026, a menos que los Estados miembros paguen urgentemente sus cuotas obligatorias o revisen las normas financieras obsoletas.
En una carta enérgica fechada el 28 de enero a los 193 estados miembros, Guterres describió la crisis como “profundizándose” y “categóricamente diferente” de los déficits pasados. Hizo hincapié en que las decisiones de los principales contribuyentes de retener o rechazar las contribuciones señaladas, pagos legalmente vinculantes según la Carta de la ONU, ahora amenazan la “integridad de todo el sistema”.
«La conclusión es clara», escribió Guterres. «O todos los estados miembros cumplen con sus obligaciones de pagar en su totalidad y a tiempo, o los estados miembros deben revisar fundamentalmente nuestras reglas financieras para evitar un colapso financiero inminente».
El récord de cuotas impagas alimenta la crisis
La ONU finalizó 2025 con una cifra récord de 1.570 millones de dólares en cuotas pendientes de pago, lo que equivalía a alrededor del 77 por ciento del total de las contribuciones señaladas impagas. Esto incluye atrasos crónicos de varias naciones, agravados por una regla presupuestaria problemática que exige que la ONU devuelva los fondos “no gastados” a los miembros, incluso cuando esos fondos nunca se recibieron debido a falta de pago.
Guterres destacó un ejemplo reciente: la organización se vio obligada a devolver 227 millones de dólares en enero como parte del nuevo proceso de evaluación, dinero que nunca cobró. Llamó a esto un “ciclo kafkiano” que crea un “doble golpe”, drenando aún más la liquidez y obligando a recortar las operaciones centrales.
Los costos totales de la ONU y los profundos recortes presupuestarios
Las operaciones principales de la ONU se financian mediante contribuciones señaladas, y el presupuesto ordinario aprobado para 2026 se fijó en 3.450 millones de dólares (que cubren funciones de la Secretaría, diplomacia, derechos humanos y coordinación del desarrollo). Esto refleja una reducción de aproximadamente el 7 por ciento con respecto a propuestas anteriores en medio de la crisis, parte de la iniciativa de reforma ONU80 destinada a la eficiencia.
Por otra parte, el presupuesto de mantenimiento de la paz para el año fiscal 2025-2026 asciende aproximadamente a 5.400 millones de dólares y financia 11 misiones activas en todo el mundo. Las contribuciones voluntarias a agencias humanitarias y de desarrollo (por ejemplo, UNICEF, OMS y PMA) añaden decenas de miles de millones más anualmente, a menudo superando los 30 a 40 mil millones de dólares en todo el sistema en los años pico, pero no son obligatorias y han enfrentado fuertes caídas.
Combinados, los costos operativos anuales totales del sistema de las Naciones Unidas (programas regulares, de mantenimiento de la paz y de agencias principales) oscilan entre 40 y 50 mil millones de dólares en los últimos años, aunque las cifras exactas varían debido a las fluctuaciones de la financiación voluntaria. La crisis actual afecta principalmente a los presupuestos asignados, lo que obliga a adoptar medidas de austeridad como reducciones de personal (se proponen recortes de casi el 19 por ciento), el cierre de escaleras mecánicas, la reducción de la calefacción en la sede de Ginebra y retrasos en los reembolsos a los países que aportan tropas.
Crecientes críticas durante las tensiones geopolíticas
La ONU ha enfrentado durante mucho tiempo acusaciones de ineficiencia, parálisis en conflictos importantes y parcialidad extrema en órganos como el Consejo de Derechos Humanos. Las controversias recientes incluyen acusaciones del personal de la UNRWA que vinculan la financiación y el armamento de Hamás, escándalos de abusos en el mantenimiento de la paz y el estancamiento del Consejo impulsado por el veto.
Los críticos argumentan que la organización se ha vuelto inflada e ineficaz, y no ha logrado prevenir guerras ni cumplir promesas como los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Estados Unidos (históricamente el mayor contribuyente: 22 por ciento del presupuesto regular, ~26 por ciento del mantenimiento de la paz) ha recortado los pagos bajo la segunda administración Trump, sin pagar nada para el presupuesto regular de 2025, solo el 30 por ciento para el mantenimiento de la paz y retirándose de docenas de agencias de la ONU etiquetadas como promotoras de “agendas globalistas”. La organización ha sido criticada por muchos por hacer que Arabia Saudita ocupe la presidencia de su agenda de Derechos de la Mujer, algo considerado tremendamente inapropiado considerando su historial en materia de derechos de la mujer. Otras naciones han reducido la ayuda exterior, empeorando el déficit. Trump ha planteado alternativas como una “Junta de Paz” liderada por Estados Unidos para los esfuerzos en Gaza, insinuando que podría suplantar las funciones de la ONU, con comentarios que sugieren que “podría” reemplazar a la organización.
Guterres enfatizó que sin una reforma o un cumplimiento total, la ONU no puede ejecutar presupuestos, entregar ayuda humanitaria en medio de necesidades récord o mantener el mantenimiento de la paz en medio de una creciente inestabilidad global.
Mientras la ONU celebra su 80º aniversario, la crisis de liquidez, descrita como la más grave en décadas, plantea interrogantes existenciales sobre el futuro del multilateralismo y si las Naciones Unidas están en su lecho de muerte. Guterres quiere una acción inmediata: pagar las cuotas con prontitud o reescribir las reglas para evitar el colapso. Sigue siendo incierto si los Estados miembros responderán, pero el tiempo avanza hacia julio.