martes, febrero 3, 2026

Todos los ojos puestos en febrero mientras la NASA prepara un vuelo a la Luna de alto riesgo

MundoTodos los ojos puestos en febrero mientras la NASA prepara un vuelo a la Luna de alto riesgo

La NASA se prepara para la misión Artemis II, el primer vuelo lunar tripulado en más de 50 años. Crédito: X- Centro Espacial Kennedy de la NASA @NASAKennedy

Por primera vez en más de medio siglo, los astronautas se preparan para viajar de regreso a la Luna. No aterrizar. No plantar banderas. Sólo para ir allí, rodearlo y volver a casa.

Eso por sí solo dice mucho sobre el estado de ánimo en la NASA en este momento.

La misión en cuestión, Artemis II, se trata menos como una celebración y más como una prueba de valor. Después de años de desarrollo, retrasos y costos disparados, la agencia sabe que este vuelo tiene muy poco margen de error. Por eso el 8 de febrero ha sido marcado con lápiz y no con tinta.

Un regreso a la órbita lunar, no una repetición de Apolo

Artemis II será la primera misión lunar tripulada desde el Apolo 17 en 1972. Cuatro astronautas abordarán la cápsula Orion y pasarán unos diez días viajando mucho más allá de la órbita terrestre baja, girando alrededor de la Luna antes de regresar a velocidades que llevarán a las naves espaciales al límite.

No habrá aterrizaje. Eso es deliberado.

Esta misión se trata de una cosa: demostrar que la nave espacial, el cohete y el perfil de reentrada funcionan cuando hay vidas humanas a bordo. Todo lo demás –incluido un futuro alunizaje– depende de eso.

La NASA ha tenido cuidado de no exagerar. Esta no es la nostalgia de Apolo. Es infraestructura.

Por qué el 8 de febrero es el mejor de los casos, no una promesa

El lanzamiento se esperaba originalmente a principios de febrero, pero los ajustes técnicos y el famoso clima impredecible de Florida cambiaron rápidamente el plan.

El mayor revés se produjo cuando las malas condiciones obligaron a la NASA a posponer un ensayo clave en el Centro Espacial Kennedy. Conocido como el ensayo general húmedo, es lo más parecido a un lanzamiento real sin despegar del suelo, que implica el abastecimiento completo de combustible del cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial.

Sin completar esa prueba, no había un camino realista hacia el despegue.

Tal como están las cosas, la NASA está trabajando con tres posibles fechas de lanzamiento en febrero: los días 8, 10 y 11. Si los pierde, la misión se trasladará a marzo, con April actuando como respaldo adicional.

Incluso ahora, la decisión final se reducirá al clima, los controles de último momento y un grado de precaución que la NASA ha aprendido por las malas a no ignorar.

El problema del escudo térmico que nadie finge que no existe

Una de las razones por las que Artemis II se está manejando con tanto cuidado es un problema que surgió durante Artemis I, el vuelo de prueba sin tripulación realizado en 2022.

Cuando Orión regresó a la Tierra, los ingenieros encontraron daños inesperados en su escudo térmico, el componente que protege la cápsula durante la fase más violenta del reingreso, cuando las temperaturas se disparan.

Algunos expertos se preguntaron si era prudente enviar astronautas antes de comprender completamente lo sucedido.

La NASA sostiene que comprende el problema. Según la agencia, el escudo térmico funcionó dentro de límites aceptables y los datos recopilados permitieron a los ingenieros gestionar el riesgo.

Aún así, incluso los partidarios de la misión reconocen que Artemis II conlleva un riesgo mayor de lo habitual. Este no es un vuelo de rutina. Es, por diseño, un paso hacia un territorio que no ha sido probado con humanos durante décadas.

Una tripulación que ya vive en el momento del lanzamiento

Si bien el calendario sigue siendo incierto, la tripulación ha entrado en modo de lanzamiento.

Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el astronauta canadiense Jeremy Hansen, se encuentran actualmente en cuarentena preventiva, un procedimiento estándar destinado a evitar cualquier enfermedad que pueda obligar a un retraso de último momento.

Para los astronautas, este período de espera puede ser mentalmente más duro que el vuelo en sí. El entrenamiento está hecho. Los sistemas están listos. No queda más que esperar una luz verde que puede llegar o no.

Por qué esta misión importa más de lo que parece

Sobre el papel, Artemisa II puede parecer modesta. Sin aterrizaje. Sin operaciones dramáticas en la superficie. Sin titulares instantáneos.

En realidad, se trata de una de las misiones más importantes que la NASA ha planeado en años.

Si Orion funciona como se espera, especialmente durante el reingreso, allanará el camino para Artemis III, la misión destinada a devolver a los humanos a la superficie lunar. Si algo sale mal, el programa se ralentiza, se realizan rediseños y los plazos se extienden hacia el futuro.

Las ambiciones a largo plazo de la NASA, incluida una presencia sostenida alrededor de la Luna y eventuales misiones a Marte, dependen de lo que suceda durante este vuelo relativamente corto.

Por eso la agencia se está tomando su tiempo.

Un momento de tranquilidad antes de una decisión definitiva

Aún no hay ninguna exageración de cuenta regresiva. Nada de grandes discursos. Sólo declaraciones cautelosas y una planificación cuidadosa.

La NASA sabe que la Luna no irá a ninguna parte. El verdadero desafío es llegar allí de manera segura y demostrar que se puede hacer de nuevo, en un panorama tecnológico y político muy diferente al que produjo Apolo.

Ya sea que Artemis II despegue el 8 de febrero, más adelante en el mes, o no hasta la primavera, la misión marcará un punto de inflexión. No por hacia dónde va, sino por lo que demuestra.

A veces, los viajes más importantes son aquellos que no tienen prisa por hacer historia.


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