La cotización tocó tu límite: por qué eso no demuestra que tu orden se ejecutara
La guía de la CNMV recuerda la prioridad por precio y antigüedad. Un límite protege una condición de precio, pero no reserva toda la contrapartida.

Ver en una pantalla el precio que habías indicado puede parecer una confirmación de compra. La guía de órdenes de valores de la CNMV explica por qué no lo es: una orden limitada puede quedar pendiente aunque se haya alcanzado ese precio, por la prioridad de otros mandatos y la contrapartida disponible. Para compras, el límite fija el máximo; para ventas, el mínimo. Son condiciones de ejecución, no una reserva de acciones.
Consideremos una cola ficticia y simplificada: solicitas cien unidades a un máximo de diez euros. Cuando llega una oferta a ese precio, hay ochenta unidades de compra anteriores a la tuya y solo noventa a la venta. Si se atienden primero aquellas ochenta, quedan diez para tu mandato y noventa de las cien solicitadas seguirían pendientes. El ejemplo supone el mismo precio y ausencia de otras condiciones; no reproduce una cotización ni el funcionamiento completo de un mercado.
La pregunta útil al revisar el justificante no es solo cuánto marcaba el último precio. Busca el estado de la orden, el volumen ejecutado, el pendiente y las condiciones de vigencia. Una gráfica resume operaciones del mercado; el justificante identifica lo que ha ocurrido con tu instrucción. Si ambos parecen incompatibles, reúne sus horas y solicita aclaración a la entidad antes de atribuir el resultado a un error.
El ejemplo permite comprobar otra cuenta: diez unidades ejecutadas a diez euros representan cien euros de efectivo, no los mil de las cien unidades inicialmente solicitadas. Los gastos, si corresponden, se examinan aparte en la tarifa y confirmación. Ni ese cálculo ni la prioridad descrita recomiendan cancelar, elevar el precio o enviar otra orden. Antes de actuar sobre una instrucción pendiente, comprueba su estado real y las condiciones de tu intermediario.