Un doble toque accidental en un penalti no siempre termina con la misma decisión
La Regla 14 distingue si el balón entra y si el contacto fue accidental. Dos jugadas imaginarias ayudan a entender cuándo se repite.

Un penalti que entra tras un contacto accidental inmediato con el otro pie no se concede como gol: la Regla 14 publicada por IFAB ordena repetir el lanzamiento. Si ese mismo tipo de contacto ocurre y el balón no entra, la solución prevista es un libre indirecto para el equipo defensor.
La condición decisiva es concreta. La regla se refiere a golpear accidentalmente con ambos pies a la vez o a que el balón alcance el pie o la pierna de apoyo inmediatamente después del golpeo. No convierte cualquier segundo toque del lanzador en una oportunidad para repetir.
Imaginemos dos ejecuciones sin ninguna infracción adicional. En la primera, el atacante resbala, se produce ese roce inmediato y el balón entra. Se repite. En la segunda, el roce es idéntico, pero el portero detiene la pelota: corresponde el libre indirecto. Estos ejemplos ilustran la norma; no describen una jugada observada.
Para interpretar una repetición televisiva conviene separar tres preguntas: qué parte del cuerpo tocó el balón, cuándo lo hizo y si el contacto fue accidental. Ver únicamente el resultado del disparo deja sin resolver la circunstancia que activa esta regla. La decisión exige apreciar los hechos de la acción.
El supuesto cambia cuando el futbolista vuelve a tocar deliberadamente antes de que intervenga otro jugador. IFAB recoge esa infracción por separado. Esta guía se limita al penalti durante el partido y a los ejemplos indicados: no pretende reconstruir una polémica concreta ni trasladar automáticamente el libre indirecto al funcionamiento de una tanda.