OPV y OPS: vender acciones existentes y emitir otras nuevas cambian de forma distinta el capital
La CNMV distingue las dos ofertas. Un ejemplo con cien acciones muestra por qué comprar un paquete existente no aumenta por sí mismo las acciones de la empresa.

Las siglas OPV y OPS no describen la misma operación. En una oferta pública de venta, uno o varios accionistas ofrecen acciones que ya tienen. En una oferta pública de suscripción, la sociedad ofrece acciones nuevas surgidas de una ampliación de capital. La distinción aparece en la guía rápida de la CNMV sobre ofertas públicas.
Un ejemplo propio permite ver el efecto sobre el número de títulos. Imaginemos una sociedad con cien acciones y un socio que vende veinte de las suyas a nuevos inversores. Después del cambio siguen existiendo cien acciones: se ha modificado quién posee una parte de ellas. No se han creado veinte títulos adicionales.
Ahora cambiemos el supuesto: la sociedad emite veinte acciones nuevas y se suscriben todas. El total pasa de cien a ciento veinte. Las veinte representan el 16,67% del total resultante, aproximadamente, y no el 20%. Este cálculo supone acciones iguales y se limita a contar títulos; no valora la empresa ni anticipa su cotización.
En una OPS, la CNMV sitúa como finalidad principal captar recursos para proyectos empresariales y pide analizar su destino. Cuando vende un accionista, conviene identificar quién es el oferente y qué paquete se transmite. El importe anunciado de una oferta no debe atribuirse automáticamente a financiación nueva de la sociedad sin leer esa estructura.
La pregunta inicial útil es, por tanto, si se emiten acciones o se transmiten existentes. Después pueden revisarse el oferente, el número de títulos antes y después y las características y riesgos del folleto. Esta guía no anuncia una colocación abierta ni recomienda participar en ella. Diferencia dos mecanismos que el nombre de una salida a bolsa, por sí solo, no termina de explicar.