Una acción con cuatro euros de nominal puede cotizar a otro precio: qué cifra estás leyendo
El nominal relaciona capital social y número de acciones. Un ejemplo distingue esa cifra del precio de mercado y del importe que cuesta una operación.

Leer «valor nominal» en una ficha de acciones no permite saber cuánto costaría comprarlas. El glosario de la CNMV lo define, para las acciones, como el resultado de dividir el capital social de la empresa entre su número de acciones. Es una relación con el capital, diferente de una cotización observada en el mercado.
Podemos separar ambas magnitudes con un ejemplo propio. Una sociedad ficticia tiene dos millones de euros de capital social repartidos en 500.000 acciones iguales: el nominal de cada una sería de cuatro euros. Si, en un supuesto independiente, el precio negociado fuese de 7,50 euros, veinte acciones tendrían un importe de mercado de 150 euros antes de gastos. Su nominal conjunto seguiría siendo de 80 euros.
Los dos resultados responden a preguntas distintas. Ochenta describe la parte de capital nominal atribuida a esas veinte acciones; ciento cincuenta sería el producto del número de títulos por el precio planteado. No estamos calculando el patrimonio de una compañía real, su precio justo o una rentabilidad futura. El precio del ejemplo tampoco es una oferta de compra.
Para leer una ficha o un anuncio societario, conviene escribir el nombre completo de la magnitud junto a la cifra: nominal por acción, número de títulos, capital social o precio de mercado con su fecha. Si falta la etiqueta, una comparación puede mezclar capital y cotización sin advertirlo.
La distinción también evita tratar el nominal como una promesa de venta o como el dinero que recuperará necesariamente un accionista. Para estimar una operación real hacen falta sus condiciones de ejecución y sus gastos. La división del capital, por sí sola, no proporciona esos datos ni permite decidir si una inversión está barata.