El PER puede duplicarse aunque la cotización no se mueva
Un cálculo con precio constante permite separar el efecto del beneficio por acción del movimiento bursátil. El cociente por sí solo no decide si una acción está barata.

La definición del PER en el glosario de la CNMV relaciona el precio de mercado de una acción con su beneficio por acción, o BPA. Esa división tiene dos componentes que conviene mirar por separado: un cambio en el cociente no demuestra por sí mismo un movimiento de la cotización.
Un ejemplo propio, con cantidades inventadas, permite comprobarlo. Supongamos una acción a 20 euros y un BPA de 2 euros: el PER resulta 10. Si conservamos exactamente el mismo precio y sustituimos el BPA por 1 euro, obtenemos 20. El múltiplo se ha duplicado sin que la acción haya ganado un céntimo en el supuesto. Lo único que hemos modificado es el denominador.
Para revisar una comparación, proponemos reconstruir ambas divisiones en una ficha: precio utilizado, BPA empleado y fecha o periodo al que corresponde cada dato. Si una cifra se presenta como estimación y otra como resultado ya comunicado, anotarlo evita tratar como idénticos dos ejercicios distintos. No hace falta empezar por una etiqueta de «caro» o «barato»: primero hay que saber qué se está dividiendo.
El ejemplo no describe una empresa cotizada, no anticipa rentabilidades y no convierte un PER de 10 o de 20 en una recomendación de compra. Su utilidad es más acotada: detectar cuándo una explicación atribuye al precio un cambio que la propia aritmética puede producir a través del beneficio. Las expectativas y el riesgo requieren información adicional al cociente.