En longitud, el viento se mide durante cinco segundos: el punto de inicio depende de la carrera
Las reglas de la RFEA distinguen la ubicación del anemómetro y el momento de activar la medición. Un supuesto de carrera corta muestra por qué no deben confundirse esas referencias.

En salto de longitud, la medición del viento no consiste en mirar una bandera ni en tomar una lectura en cualquier instante. La regla 29.12 de la edición 2026 publicada por la RFEA fija un periodo de cinco segundos, que comienza cuando el atleta pasa por la marca situada a cuarenta metros de la línea de batida. Si su carrera es más corta, la medición empieza cuando inicia esa carrera.
La ubicación del instrumento responde a otra referencia. La regla 29.11 sitúa el anemómetro a veinte metros de la línea de batida y no a más de dos metros del pasillo de impulso; el plano de medición debe quedar a 1,22 metros de altura, con tolerancia de cinco centímetros. Ubicar el aparato y activar la lectura son comprobaciones diferentes.
Dos supuestos inventados permiten separar esas distancias. Si una persona inicia el impulso a cuarenta y cinco metros, el inicio descrito para la lectura corresponde al paso por la referencia de cuarenta. Si comienza a treinta, no pasará por aquella marca: se utiliza la excepción de la carrera corta y se mide desde el comienzo. Los treinta metros son una condición ficticia del caso, no una exigencia reglamentaria.
Una ficha de seguimiento puede distinguir ubicación del aparato, referencia que activa la lectura y duración. Esa secuencia aporta información que no contiene una fotografía de hierba inclinada o una bandera. No hemos instalado un anemómetro, medido un intento ni decidido la homologación de una marca real. La ilustración es un paisaje atlético inventado y no representa la colocación reglamentaria del instrumento.