El «mark» en rugby exige recepción directa y aviso: atrapar un balón dentro de la 22 no basta
La regla 17 combina posición, origen de la patada y llamada simultánea. Un balón que toca a otro jugador cambia el análisis.

Una recepción defensiva puede detener el juego mediante un «mark», pero estar cerca de la propia línea de ensayo no concede por sí solo esa posibilidad. La regla 17 de World Rugby exige tener al menos un pie sobre o detrás de la línea propia de 22 metros al recibir o aterrizar tras la captura, que el balón haya alcanzado el plano de esa línea y atraparlo directamente de una patada rival antes de que toque suelo u otro jugador. La llamada «mark» debe hacerse a la vez.
Hay dos excepciones útiles para seguir una retransmisión. Tocar un poste o el travesaño antes de la recepción no invalida por sí mismo el mark. En cambio, no se puede reclamar a partir de una patada de inicio o de reinicio tras una anotación; sí puede proceder tras un intento rival a palos de golpe de castigo o de drop, si se cumplen las demás condiciones.
Ejemplo propio: imaginemos dos recepciones con el mismo defensor y la misma posición de pies. En la primera captura directamente la patada y llama a tiempo; en la segunda el balón rebota previamente en un compañero. Esa diferencia obliga a evaluar de manera distinta la opción de mark, aunque ambas imágenes terminen con el balón en las mismas manos. El caso es didáctico y no describe un partido.
Ante una reclamación correcta, el árbitro detiene inmediatamente el juego y concede un golpe franco al equipo receptor. Como pauta de observación, conviene mirar primero el origen de la patada, después los contactos del balón y finalmente pies y llamada. Una repetición que solo enfoca la captura puede dejar fuera justamente el dato que falta. Esta guía explica la regla general, sin atribuir una decisión a árbitros o jugadas reales.