domingo, marzo 22, 2026

En 2070, algunas partes de España podrían parecer el Sahara, advierten los científicos

MundoEn 2070, algunas partes de España podrían parecer el Sahara, advierten los científicos

España podría enfrentar condiciones de calor extremas para 2070 si las tendencias climáticas continúan Crédito: Quality Stock Arts, Shutterstock

Ya no son sólo los científicos los que hablan en gráficos y porcentajes. Nuevas proyecciones climáticas muestran ahora, de manera muy real, cómo será el mundo en 2070, y en muchos lugares, incluidos España y la región del Mediterráneo, los cambios podrían ser difíciles de ignorar.

Estamos hablando de ciudades que parecen desiertos durante meses, de un aumento del nivel del mar que se infiltra en las zonas costeras y de una vida cotidiana determinada por el calor, el estrés hídrico y el clima extremo. ¿Y la parte incómoda? Este no es un futuro lejano. El camino que estamos siguiendo ahora ya apunta en esa dirección.

Por qué los científicos están cada vez más preocupados por las próximas décadas

Durante años, el cambio climático se ha explicado a través de informes que la mayoría de la gente nunca lee en su totalidad. Pero el mensaje detrás de ellos se ha vuelto más directo.

El consenso científico actual es claro: si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan al ritmo actual, las temperaturas globales seguirán aumentando, y más rápido de lo que muchos esperaban hace apenas una década.

Evaluaciones climáticas recientes sugieren que se podrían cruzar umbrales clave de temperatura en los próximos diez años. Esto puede parecer un detalle técnico, pero tiene consecuencias muy reales.

Estamos hablando de una presión creciente sobre la producción de alimentos, ecosistemas que luchan por sobrevivir y regiones enteras que se vuelven más difíciles de vivir. Algunas investigaciones incluso sugieren que para 2070, alrededor de un tercio de la población mundial podría vivir en condiciones climáticas similares a las que se encuentran hoy en partes del Sahara.

No se trata sólo de veranos más calurosos. Se trata de cómo cambian entornos enteros.

De datos abstractos a imágenes de la vida real: por qué esto afecta de manera diferente ahora

Lo que ha cambiado recientemente es cómo se muestra este futuro.

En lugar de solo números, los investigadores ahora están utilizando proyecciones visuales (imágenes y simulaciones realistas) para ayudar a las personas a comprender lo que realmente significan estos cambios.

Proyectos como Imaginando nuestro futurodesarrollado por Climate Central, compara dos escenarios posibles. Uno en el que las emisiones continúan en gran medida como están, lo que provoca alrededor de 3°C de calentamiento global. Y otro en el que se toman medidas enérgicas para mantener el calentamiento más cerca de 1,5°C.

Ver la diferencia entre los dos es sorprendente.

Ciudades como Sevilla o zonas costeras del sur de Europa lucen dramáticamente diferentes según el camino que se tome. En una versión, el calor domina la vida diaria, la infraestructura está bajo presión y las costas cambian. En el otro, los cambios siguen ahí, pero son menos extremos y más manejables.

Es una idea simple, pero efectiva. Porque si bien la mayoría de las personas no pueden imaginar realmente lo que significa un “aumento de 2 o 3 grados”, pueden entender cómo se ve cuando los lugares familiares comienzan a resultar desconocidos.

Qué podría significar esto para las personas que viven en España

Para cualquiera que viva en España –especialmente los expatriados que eligieron el país por su clima y estilo de vida– esto les toca de cerca.

España ya está sintiendo los efectos. Los veranos son cada vez más calurosos, las olas de calor duran más y la escasez de agua es cada vez más común en determinadas regiones.

De cara al año 2070, la preocupación no es sólo la comodidad, sino también cómo podría cambiar la vida diaria.

En ciudades como Alicante, Málaga o Valencia, las temperaturas medias más altas podrían hacer que los veranos sean más intensos y prolongados. La vida al aire libre, que es una parte tan importante de la vida en España, podría volverse más difícil durante los meses pico.

Mientras tanto, es posible que las zonas costeras tengan que hacer frente a un aumento gradual del nivel del mar. No inundaciones de la noche a la mañana, sino cambios lentos y constantes que afectan la infraestructura, la propiedad y las economías locales a lo largo del tiempo.

Para los expatriados, esto plantea cuestiones prácticas. ¿Será necesario que los hogares se adapten? ¿Aumentarán los costos de la energía a medida que la refrigeración se vuelva esencial? ¿Algunas zonas se volverán menos atractivas para vivir?

Estas no son preguntas para el año 2100. Son preguntas que podrían empezar a importar dentro de décadas.

Un futuro que no está del todo arreglado

Y, sin embargo, a pesar de lo inquietantes que son algunas de estas proyecciones, hay un matiz importante.

Nada de esto está escrito en piedra.

El escenario más optimista –aquel en el que el calentamiento se limita a alrededor de 1,5°C– muestra que los peores impactos aún pueden reducirse. Las ciudades siguen siendo habitables, el calor extremo es menos frecuente y la presión sobre los recursos es más manejable.

Esa es la parte que los investigadores están tratando de resaltar.

El objetivo de estas proyecciones visuales no es sólo alarmar a la gente, sino hacer que las consecuencias sean más fáciles de comprender y mostrar que las decisiones que se toman hoy siguen siendo importantes.

Al final, lo que hace que estas imágenes sean poderosas no es sólo lo dramáticas que parecen.

Es lo familiares que se sienten. Porque cuando empiezas a reconocer tu propia ciudad en esas proyecciones –o a imaginar tu vida diaria en esas condiciones– el futuro de repente deja de parecer abstracto.

Y empieza a sentirse mucho más cerca.


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