El mundo de la economía está despertando a las realidades de la desdolarización, donde las monedas locales buscan cada vez más la dominación. El dólar estadounidense es el nuevo objetivo de los países en desarrollo, ya que creen que la Casa Blanca ha convertido la moneda en un arma. Desde sanciones hasta aranceles y guerras comerciales, el dólar estadounidense se está utilizando para impedir que otras monedas aparezcan en los mercados de divisas.
¿Qué hizo crecer la desdolarización?
La desdolarización ahora se ha convertido en una menor hostilidad contra el dólar estadounidense, pero en una mayor usabilidad de las monedas locales para el comercio y las transacciones. Se puede hablar de un cambio gradual del orden mundial basado en Occidente a un nuevo orden financiero multipolar. El objetivo no es poner fin por completo al reinado del dólar estadounidense, sino reducir la dependencia de la moneda. Esto brinda a las monedas locales la oportunidad de nivelar el campo en los mercados de divisas más amplios.
Los bancos centrales ya se están preparando para el cambio diversificando sus reservas acumulando oro y otras monedas locales junto con el dólar estadounidense. Estos activos están ocupando el espacio que alguna vez dominó el USD durante décadas. La realineación está apuntalando el comercio internacional, cambiando los precios de las materias primas y también conduciendo a un cambio de paradigma en las políticas. Las tensiones geopolíticas se encuentran entre las razones por las que las economías emergentes quieren buscar la desdolarización.
Los mercados de capital de los países en desarrollo están ahora a la par de los mercados globales, tal como han evolucionado en las últimas dos décadas. Su solidez financiera es lo que les da la confianza de que pueden prescindir del dólar estadounidense. La desdolarización los hace menos vulnerables a los caprichos de la Casa Blanca y a la creciente deuda nacional. La deuda estadounidense ya superó la marca de los 39 billones de dólares y ahora avanza hacia los 40 billones de dólares.
Por lo tanto, mantener el dólar estadounidense en las reservas del banco central es extremadamente arriesgado. Los países que poseen la moneda tendrán que tragar el trago amargo mientras financian el déficit de Estados Unidos. Todos estos acontecimientos llevaron al surgimiento de la agenda de desdolarización, según la cual los países en desarrollo quieren ser financieramente independientes. El papel del dólar estadounidense en las finanzas globales sigue siendo cuestionable en las próximas décadas.