jueves, febrero 5, 2026

Se hizo historia: Pasaron más de 500 años, pero el Rey vuelve a arrodillarse en Roma

MundoSe hizo historia: Pasaron más de 500 años, pero el Rey vuelve a arrodillarse en Roma

El rey Carlos III y el Papa León XIV se arrodillaron juntos en la Capilla Sixtina. Crédito: Noticias del Vaticano

No todos los días un monarca británico se arrodilla junto al Papa en oración. De hecho, no ha sucedido en casi medio milenio.

Pero el 23 de octubre Rey Carlos III y Papa León XIV se arrodillaron juntos en la Capilla Sixtina del Vaticano para un servicio ecuménico que marcó un hito: fue la primera vez en casi 500 años que un monarca británico oró públicamente con un Papa.

Una visita real con peso histórico

Carlos, que ocupa “el orden del Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra”, entró en la capilla con la reina Camila a su lado. El acto contenía un profundo simbolismo. Desde 1534, cuando el rey Enrique VIII rompió con Roma, las relaciones entre Gran Bretaña y el Vaticano se han definido más por la distancia que por la devoción.

Cantos latinos y oraciones en inglés llenaron la capilla mientras el Rey ocupaba su lugar junto al Papa y Stephen Cottrell, Arzobispo de York.

Cuando la fe se encuentra con la diplomacia

Durante siglos, la corona británica y el Vaticano han tenido una relación incómoda, una combinación de cortesía, distanciamiento y diplomacia silenciosa. Charles, sin embargo, siempre ha estado más abierto a cerrar esa brecha.

Después de las oraciones, Carlos incluso fue nombrado Cofrade Real de la Basílica de San Pablo Extramuros, una novedad para un monarca británico. Y esa es una fuerte evidencia del cambio de tono.

Un nuevo capítulo comenzó

El momento es enorme. Señala un deshielo en una relación que alguna vez estuvo congelada por la separación. La asistencia a la iglesia en Gran Bretaña disminuye y las instituciones religiosas buscan relevancia, pero hay un pero. Ver a la monarquía y al papado arrodillarse juntos podría ser un recordatorio de que la fe todavía tiene peso en un mundo que anhela la unidad.

Este encuentro entre la realeza y el pontífice es importante por varias razones. En primer lugar, refuerza la relación diplomática del Reino Unido con la Santa Sede en un momento de incertidumbre global. Entonces, hay una señal visible de progreso entre el anglicanismo y el catolicismo. Y, quizás igual de importante, es un ejemplo de cómo las instituciones tradicionales pueden adaptarse y encontrar relevancia en los temas modernos.

La visita de Carlos será recordada durante mucho tiempo. Medio milenio de división encontró un momento de oración. Y en ese silencio, quizás comenzó un nuevo capítulo.

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