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La energética española Repsol confirmó que recupera el control operativo de sus activos petroleros en Venezuela tras llegar a un acuerdo con el gobierno del país y la petrolera estatal PDVSA.
Se espera que el acuerdo incluya un mecanismo para garantizar pagos a través de envíos de petróleo y podría permitir a Repsol expandir significativamente la producción, incluidos planes para triplicarla en tres años.
«Este acuerdo pone de relieve el compromiso de Repsol con Venezuela, donde operamos de forma ininterrumpida desde 1993», afirmó el director general ejecutivo de Exploración y Producción de Repsol, Francisco Gea, tras la firma del contrato. «Tenemos los activos y las capacidades técnicas, operativas y humanas en el terreno para incrementar nuestra producción en el país».
El acuerdo representa un cambio significativo en la posición de la compañía en Venezuela después de años de limitaciones operativas vinculadas a las sanciones de Estados Unidos al sector energético del país.
Según las expectativas, el nuevo marco permitirá a Repsol evitar los impagos que sufrió en el pasado y operar con mayor seguridad financiera junto a la empresa estatal de petróleo y gas de Venezuela, PDVSA.
Aunque el acuerdo no incluye un compromiso específico para saldar los casi 4.550 millones de dólares (3.860 millones de euros) que la compañía española afirma que Caracas le debe por suministros anteriores de gas y crudo, sí busca garantizar el cobro de la producción futura.
El entendimiento se produce tras la captura de Nicolás Maduro en enero y se produce en medio de los esfuerzos de Washington por reactivar la industria petrolera de Venezuela para impulsar el suministro mundial de crudo, bajo la presión de la guerra en Medio Oriente.
Desde entonces, Estados Unidos ha comenzado a aliviar las sanciones, incluidas algunas restricciones a través de acuerdos de licencia emitidos por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro de Estados Unidos, lo que permite a determinadas empresas internacionales reanudar o ampliar sus actividades en el país.
A principios de esta semana, el Departamento de Estado español anunció este lunes la suspensión de las sanciones al Banco Central de Venezuela, lo que facilitará los pagos y cobros de la empresa española en el país.
Triplicar la producción a partir del tercer año
En febrero, la administración Trump autorizó a Repsol y otras cuatro empresas -Shell, BP, Eni y Chevron- a explotar petróleo y gas en Venezuela. Cuatro de las cinco empresas son europeas, un hecho que subraya el interés del Viejo Continente por recuperar presencia en el país con las mayores reservas de crudo del mundo.
Repsol posee el 40% de la empresa conjunta venezolana de petróleo y gas llamada Petroquiriquire, que produce unos 45.000 barriles por día. La empresa prevé aumentar la producción en un 50% en el primer año y triplicarla en tres, «siempre que se mantengan las condiciones necesarias y con los ingresos generados en el país», señala el comunicado de la empresa.
El nuevo escenario político, encabezado por la presidenta interina Delcy Rodríguez, ha venido acompañado de reformas legales que reducen el control estatal y alivian la carga fiscal para atraer inversión extranjera, en un intento de restablecer la actividad en un sector estratégico profundamente deteriorado.